La Laguna de Gallocanta y su entorno han vuelto a convertirse en un aula viva para la observación y el estudio de las aves con motivo de la XVI edición del Curso de Ornitología Práctica.
Una cita ya consolidada dentro de la Universidad de Verano de Teruel y referente en la difusión de la ornitología en Aragón que en esta ocasión ha alcanzado más de 140 especies avistadas.
Durante tres intensas jornadas, los 32 participantes del curso han podido disfrutar de más de 20 horas de formación teórica y práctica, recorriendo algunos de los espacios naturales más valiosos del territorio, como la propia Laguna de Gallocanta, la Paramera de Blancas o la Laguna de Guialguerrero. En total, se han avistado 143 especies de aves, confirmando la extraordinaria biodiversidad que alberga este enclave único.
La iniciativa, organizada por ADRI Jiloca Gallocanta en el marco de la Fundación Antonio Gargallo, lleva años trabajando para impulsar la ornitología como recurso ambiental, educativo y turístico en el medio rural. Más de 400 alumnos y alumnas han pasado ya por este curso, descubriendo cada primavera la riqueza natural de uno de los humedales más importantes de Europa.
Formación especializada de la mano de grandes expertos
El curso cuenta con la participación de profesionales especializados y grandes conocedores del territorio, entre ellos Esther Charles, Javier Ruiz, José Luis Rivas, David Carpi, Esteban Hernández, Marco Escudero, Daniel Falomir o Ricardo Pérez. Además, la Asociación Amigos de Gallocanta desempeña un papel esencial en la organización de las actividades de anillamiento científico, coordinadas por el biólogo y anillador Demetrio Vidal.
Entre las especies más destacadas observadas durante el fin de semana se encuentran la alondra de Dupont, abubillas, alimoches, sisones, avutardas o trigueros, aves emblemáticas de los ecosistemas esteparios y lagunares de Aragón.

Un curso que impulsa la sensibilización y el ecoturismo
Más allá del aprendizaje técnico, el curso se ha convertido en una herramienta fundamental para fomentar la sensibilización ambiental y el conocimiento del patrimonio natural aragonés. Las valoraciones de los participantes vuelven a ser excelentes, destacando tanto la calidad de los contenidos como la variedad de ecosistemas visitados.
“Parece mentira que en tan pocos kilómetros podamos disfrutar de tanta variedad de ecosistemas y de una biodiversidad de aves espectacular. Me voy sorprendida y con ganas de volver”, señalaba una de las alumnas participantes.
El impacto positivo del curso también se refleja en el territorio, especialmente fuera de temporada alta. Los asistentes se alojan en establecimientos del entorno de la laguna y muchos regresan posteriormente acompañados de familiares o amigos, atraídos por la riqueza natural y el modelo de turismo sostenible vinculado a la observación de aves.
Con iniciativas como esta, Aragón continúa consolidándose como un destino de referencia para el observación de aves y el ecoturismo, demostrando que la conservación de la biodiversidad y el desarrollo rural pueden avanzar de la mano.







